«Los sueños se cumplen, pero uno tiene que tener paciencia». Con estas palabras, Jenny Rolón resume su jornada de lucha y esperanza, una historia que hoy compartimos con orgullo.
Desde una casa de barro que resistió aguaceros inclementes, Jenny, junto a su esposo e hijos, demostró que la unión familiar y la fe son cimientos más fuertes que cualquier material. «Gracias a Dios conseguimos el lote y fuimos progresando poco a poco», relata. Hoy, su hogar es un testimonio vivo de cómo las oportunidades transforman vidas.
«Hoy se transforma un espacio donde tú, con tu familia, comienzas a construir memorias nuevas». Estas palabras de Jenny reflejan la esencia de nuestro trabajo en Fundación Nuestra Gente, Nuestro Orgullo: creer en el poder de las comunidades para escribir futuros mejores.
Agradecemos a aliados como Red de Servicio del César y SuperGiro, cuyo apoyo hizo posible esta bendición. Jenny lo dice con emoción: «¡No me imaginaba esto!».
Porque cada familia merece un hogar digno.
Porque los sueños, con paciencia y apoyo, se cumplen.